Matias

Matias

Personajes

 
DE PRINCIPIOS INTACHABLES

 
Me imagino que se habrá enterado cómo metió la pata mi hijo el otro día
¿no? ¿En serio no sabe nada? Le cuento, le cuento.
La cosa es así: resulta que mi hijo Martín estaba saliendo con la hija de Norma, ¿la conoce? No, esa no, la menor digo yo, la que se llama Josefina y este año termina la secundaria. Sí, ya sé, no haga esa cara. Yo le dije: “¡Estás loco, es muy chica para vos!” Porque Martín cumple treinta y dos este año. Le dije que tendría que conseguir una chica de su edad y pensar en una familia, pero me callé porque Martín se enoja cuando le hago este tipo de comentarios y se va, me deja hablando sola, como hacía su padre, que Dios lo tenga en la gloria, eso lo heredó de él. Cuando le decía algo que no le gustaba, se iba y yo me agarraba una rabieta terrible. Pero bueno, la cuestión es que para que me siguiera contando me callé. Me dijo que ella lo había buscado, que no sabía cómo, pero había conseguido el número de su celular y le mandaba mensajes, mire usted qué atrevimiento. Lo que pasa es que las chicas de ahora son así, cuando les gusta algún hombre van y lo buscan ellas, se invirtieron los roles. Eso en nuestros tiempos no pasaba, nosotras éramos más decentes.
Y para colmo mi Martín es muy lindo, no es porque sea su madre. ¿Sabe las veces que me gritan “¡Suegra!”, cuando voy por la calle? Es obvio que mujeres no le faltan, y yo se lo puedo asegurar porque él mismo me lo cuenta. Eso es lo bueno que tiene Martín, me cuenta todo, y con lujo de detalles. Incluso me dijo que estuvo una noche con su hija, no sé si usted se enteró ¿no? Bueno no importa, no importa, no se ponga mal, igual me contó algo así al pasar nomás. La cuestión es que salía con Josefina y yo no sabía, pero esta chica tiene de padrino al Gonzalo Peralta, íntimo amigo de Martín. ¿Usted lo conoce al Gonzalito? ¡Claro! El que está casado con Carina. Bueno y resulta que él es casi un padre para Josefina, y se enteró. Creo que Carina los vio juntos a mi Martín y a esta chica una noche y se lo contó al Gonzalo, que se puso como loco y le fue a decir de todo a mi Martincito.
Para colmo no sé si usted sabe, pero Carina fue la primera y única mujer con quien estuvo el Gonzalo, Martín me dice que nunca salió con otra, y no es que no tuviese propuestas, pero el Gonzalo decía que para qué quería otra mujer si ya tenía una que le gustaba. Hombres así es muy difícil de encontrar, que quiere que le diga.
Así que siempre lo trata de convencer a mi Martincito para que siente cabeza. Incluso le presenta mujeres que andan con ganas de casarse. Pero mi Martín es medio tiro al aire ¿vio? Como su padre, que Dios lo tenga en la gloria, no hay forma de que siente cabeza, usted no sabe cómo me costó que el Ernesto me pidiera casamiento, yo le insistía, y le insistía, pero él no quería saber nada. Por suerte quedé embarazada, y mis padres un poco lo apuraron para que formalizara, que si no, no sé qué pasaba.
Entonces resulta que una noche el Martín me pide prestado el auto, y le digo que cuando me lo pide, yo ya sé que es para salir con alguna mujercita, y resulta que se fue con esta chica, Josefina, para el motel. ¿Cómo qué motel? El que está a la salida del pueblo, no se haga la tonta, si habrá ido usted alguna vez, no me diga que no.
Y se ve que Martincito estaba un poco tomado ¿vio? Porque mi Martín es de tomar mucho, cuando está en casa no, hace buena letra, pero yo sé que toma porque me lo han contado, incluso en uno de los cajones de su mesita de luz tiene escondida una botella de whisky y se ve que de vez en cuando se toma unos vasos, porque cada vez que la veo está más vacía. Ojo, no es que yo lo controle o le ande revisando sus cosas, como él me dice, lo que pasa es que a veces entro a su pieza para acomodarle el lío que tiene, porque es muy desordenado.
Y resulta que cuando entran con el auto a una de las cocheras del motel, no ven que ya había estacionado otro auto en ese lugar y lo chocan, imagínese como habrá estado de alcoholizado, no le puedo explicar la baranda a alcohol que tenía el coche cuando me lo trajo.
Entonces Martincito se baja, para ver si le había hecho algún daño al auto, y usted no me va a creer que el Martín se da cuenta que el auto que chocó era el del Gonzalo... ¿Cómo qué hacía ahí, querida? ¿Qué va a hacer en un motel? ¡No haga preguntas tontas!
Martincito no lo podía creer, porque el Gonzalo, como le dije, siempre fue muy correcto, de principios intachables, así que Martín no salía de su asombro al ver el auto del Gonzalo ahí en el motel, y pensó que era obvio que no estaba con la Carina, porque para qué van a ir a ese lugar si tienen toda la casa para ellos, además acaban de tener un bebé, así que pensó que debía estar con alguna mujer a escondidas. Ahí nomás se fue para otra habitación y decidió ir a contarle al otro día al Gonzalo que él le había chocado el auto, porque no iba a ir a molestarlo en ese momento, Martincito siempre fue muy ubicado.
Bueno, al día siguiente va para la casa, lo atiende el Gonzalo en la puerta, y le dice que él le había chocado el auto, y le pregunta intrigado con quién estaba, y usted no va a creer que el Gonzalo se queda mirándolo unos segundos. Después llama a la Carina, Martincito pensó que se había vuelto loco, pero cuando viene Carina el Gonzalo le dice: “¿Adónde era que te chocaron el auto? ¿En el centro?”…
¡Mire usted! ¡Era ella la que estaba metiendo lo cuernos! ¡Fíjese cómo fue a meter la pata!
Le dije a Martín que eso le pasa por ser machista, porque ni siquiera se le cruzó por la cabeza que podía ser la Carina la que lo estaba engañando, y eso que sabe que el Gonzalo sería incapaz de hacer una cosa así, pero él me dijo que tampoco creía que Carina podía hacer algo así. Aunque qué quiere que le diga, yo a la Carina siempre le tuve desconfianza, tiene cara de mosquita muerta pero no es ninguna santa, diga que yo soy muy reservada, porque si yo hablara… Más de una vez la vi en situaciones sospechosas, pero yo no soy chismosa, ni de andar metiendo la nariz donde no me llaman, pero la he visto coquetear varias veces con el profesor del gimnasio, porque yo también voy de vez en cuando al gimnasio, y siempre le habla sensual, y le hace sonrisitas, a mi no me engaña. Además, ¿Usted vio como va vestida? Siempre con esos pantaloncitos bien ajustados, que le marcan toda la bombacha, qué quiere que le diga, una mujer que va vestida así es porque quiere algo, una mujer casada tiene que ser más discreta al vestirse, diga que el Gonzalo es muy bueno, porque si yo me vestía así cuando vivía el Ernesto me daba flor de paliza, lo que pasa es que mi Ernesto siempre fue muy celoso.
Mire, yo no quiero afirmar cosas que no sé, pero estoy segura que estaba con el profesor del gimnasio, o con alguno de los otros hombres que van ahí, porque también les hace el jueguito. Yo me hago la zonza, la que no veo nada, pero ¿sabe las veces que la vi a la Carina, cuando viene a casa comer con el Gonzalo, hacerle caritas insinuantes a mi Martín? Por suerte yo soy muy reservada, porque si no…
Así que Martincito armó un lío terrible, ahora hay que ver qué pasa, porque el Gonzalo no la va a perdonar así nomás. Y encima, pobre, Martín está mal porque de algún modo se siente culpable de la separación, y para colmo esta chica, Josefina, ya no le atiende ni el teléfono, porque resulta que Martincito anda con la cabeza extraviada por este asunto y no puede…no puede tener relaciones ¿No sé si me entiende? No puede concentrarse, ni siquiera me come, y resulta que esta chirusa la última vez que estuvieron en intimidad medio que se le burló, porque a mi Martincito no se le… su…bueno usted me entiende, así que anda un poco deprimido. No, no se ría, a cualquiera le puede pasar, lo que pasa es que está muy mal por el lío que armó, pero mi hijo es muy hombre ¿De qué se ríe? ¿Adónde va? ¡Venga! Mi Martín es muy buen amante, pregúntele a su hija, vaya y pregúntele, que le cuente cómo es mi Martín en la cama, ella lo sabe bien, mi hijo sabe cómo hacer gozar a una mujer, como su padre, que Dios lo tenga en la gloria, y no lo deje volver.


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